domingo, 24 de agosto de 2008

Adiós, Beijing, nos vemos en Londres






Los Juegos Olímpicos de Beijing ya son historia. Atrás quedaron dos semanas de extraordinarias hazañas, de triunfos y derrotas, de sorpresas positivas y negativas, de alegrías y llantos.

Durante 17 días, Beijing fue la capital del mundo y escenario de las más encarnizadas batallas entre lo mejor de la juventud del planeta.
China dominó el medallero, por delante de Estados Unidos. Para algunos, esto fue una sorpresa, aunque en realidad, tenía bastante lógica, pues las estadísticas muestran que el país sede siempre eleva su cosecha de preseas en un 40 por ciento en comparación con la edición precedente.

Si China fue segunda en Atenas´2004, podría esperarse perfectamente el levantón que la llevó al primer sitio esta vez, como de hecho ocurrió, aunque en el total de medallas los estadounidenses llevaran la delantera.

Dos figuras fueron los reyes indiscutibles de esta cita: el estadounidense Michael Phelps, con sus ocho medallas de oro y siete récords mundiales en la natación y el jamaiquino Usain Bolt, triple campeón en 100, 200 y relevo 4x100 en el atletismo, en todos con marca universal.

Los Juegos no estuvieron exentos de escándalos y polémicas, aunque no fue precisamente el dopaje la principal sombra.

El arbitraje dejó bastante que desear y en muchas ocasiones le concedieron a los anfitriones triunfos no del todo merecidos.

El premio a la actitud más antideportiva y contraria al espíritu olímpico la protagonizó el taekwondoca cubano Angel Matos, quien pateó en el rostro a un árbitro, lo que le podría costar la suspensión de por vida de cualquier competencia internacional.

Y dudoso resultó el triunfo de China en la gimnasia artística femenina, con atletas que presuntamente no tienen la edad permitida para competir en los Juegos Olímpicos.

El Comité Olímpico Internacional ordenó una investigación al respecto, pero muy ingenuos resultan los jerarcas del COI si creen que el gobierno de Beijing dejará que alguien viole el hermetismo sobre el que se basa la naturaleza represiva de los regímenes comunistas.

Y a pesar del descalabro de Cuba, Latinoamérica registró de manera global la mejor faena de la historia, con diez países inscribiéndose en el medallero.

Brasil, Cuba, Argentina, Chile, México, República Dominicana, Panamá, Ecuador, Venezuela y Colombia tuvieron razones para festejar esta vez.

Brasil superó a Cuba en la tabla de preseas, aunque los antillanos tuvieron la mayor cosecha global, con 24, pero sólo dos fueron de oro y cayeron del lugar 11 en Atenas al 27 en la capital china.

La actuación de Cuba, motor histórico del contingente latinoamericano, no es más que el reflejo de un sistema decadente y obsoleto que demanda cambios urgentes en todas las esferas de la sociedad.

Beijing fue también el escenario ideal para el adiós de figuras legendarias que por años han animado las principales competencias internacionales.

Otros tomaron la capital china como punto de partida hacia Londres´2012, con la esperanza de escribir nuevas páginas del interminable libro de la gloria olímpica.

No hay comentarios: